El clima invernal trae peligros ocultos para su perro. La nieve, el hielo afilado y los descongeladores químicos presentan graves peligros para las almohadillas desnudas de las patas de los perros. Mucha gente cree que los perros soportan naturalmente todas las condiciones climáticas. Este es un mito peligroso. Cuando las temperaturas caen por debajo de 32 °F (0 °C), las almohadillas de las patas desprotegidas corren el riesgo de congelarse.
Todo dueño de perro comprende la frustración diaria de los paseos en climas húmedos. Regresas a casa exhausto, solo para enfrentarte inmediatamente a pisos embarrados, a una extensa rutina de limpieza de patas y al inconfundible olor a pelaje húmedo. Estos desastres inevitables incitan naturalmente a los propietarios a cuestionar la verdadera utilidad de los dispositivos físicos.
Los datos veterinarios destacan un peligro sorprendente y a menudo pasado por alto durante los meses de verano. Cuando la temperatura del aire ambiente alcanza solo los 86°F, el asfalto oscuro puede alcanzar fácilmente los abrasadores 135°F. A estas temperaturas extremas, pueden ocurrir quemaduras graves en las almohadillas de las patas en menos de 60 segundos. Muchos dueños de perros enfrentan dificultades